—Sí—, respondió Andrés con voz grave.
¿Cómo pudo pasar esto?
Julia sentía que le daba vueltas la cabeza. Se suponía que Carlos y Alicia estaban del mismo lado.
—Ahora iré a rescatarla. Tú vuelve a tu habitación a descansar—, dijo Andrés disponiéndose a irse.
Julia no supo de dónde sacó el valor, pero agarró sus dedos y dijo: —Iré contigo.
Quería ver qué estaba pasando.
—Pero todavía estás enferma...
—¡Iré!—, gritó enojada.
Andrés suspiró y tomó su mano. —Quédate cerca de mí, no te alejes.
Julia