Pero después de escucharlo, Pedro finalmente no hizo más preguntas. Se acarició la barba y le ordenó al mayordomo: —Fidel, quédate aquí esta noche vigilando si duermen en la misma habitación.
Julia se sintió frustrada.
¡El abuelo realmente los estaba presionando!
Julia se sentía un poco impotente. Andrés tomó su mano y le aseguró al abuelo: —Abuelo, no te preocupes, definitivamente dormiremos en la misma habitación.
Pedro no les creyó y le pidió a Fidel que los vigilara. Luego se fue tranquilame