Capítulo 10. Seducción frustrada...
En el retén policial
Amber, miraba de lado a la directora del Retén, con desprecio y desdén, murmurando entre dientes…
—¡Todos pagarán por el daño que me hicieron!
«Además, de hacer que paguen los que mataron a mi bebé», pensó ella, cruzando su mirada con la directora, sin expresar esto en voz alta, para no revelar más información delante de la implicada.
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Posteriormente, ella fue a la Fiscalía para gestionar el traslado de la detenida y asumió su defensa, igual que hizo en el caso anterio