Capítulo 10. Seducción frustrada...
Amber
Sin perder un solo segundo, me dirigí a la Fiscalía. Moví los hilos con la destreza de quien conoce cada grieta y cada sombra del sistema legal. Presenté la declaración y, utilizando mi creciente influencia como la abogada del momento, gestioné el traslado y la posterior libertad de mi informante.
La mujer salió del retén policial horas después, pero no había rastro de alivio en su rostro; el miedo a lo que yo pudiera hacer con su confesión la mantenía en un estado de paranoia constante. S