Capítulo 11. ¿Celos u odio?
Christopher
Conduje mi Ferrari por las avenidas de Santiago de León, pero mis sentidos no estaban en el asfalto. Las palabras de Glenys daban vueltas en mi cabeza como una sentencia de muerte. Durante dos años, me había convencido de que Amber era el demonio de mi historia, la traidora que me había engañado con mi mayor rival.
Pero ahora, la revelación sobre Michelle y el guardia Mendoza abría una grieta de culpabilidad que amenazaba con tragárselo todo. Aunque yo no di la orden directa para aqu