Capítulo 9. Sospechas...
ChristopherEsa noche, el silencio en mi penthouse era tan denso que casi podía tocarlo. Me serví un whisky doble, sintiendo el cristal frío contra mi palma, y caminé hacia el ventanal. Santiago de León brillaba abajo, una alfombra de luces indiferentes, pero en mi mente solo se repetía una escena en bucle: Amber bajándose del Ferrari de Dylan Lugo.Había algo que no terminaba de encajar. Los he estado siguiendo discretamente desde el tribunal, movido por una mezcla de rabia y una curiosidad que me quema las entrañas. Pero, al verlos despedirse, algo hizo clic en mi cabeza.«¡Ellos no parecen novios, ni amantes!», razoné en voz alta, dejando que el alcohol me quemara la garganta.Recordé la forma en que se miraban frente al edificio de ella. Había un respeto profundo, una gratitud evidente, incluso un cariño que me revolvía el estómago, pero faltaba la chispa eléctrica. Faltaba esa urgencia de posesión, ese fuego que solía estallar entre Amber y yo con solo rozarnos. Parecían, simpleme
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