Justo cuando estaba por ver, qué tomar, para la migraña escucho que alguien toca mi puerta. Digo un; adelanté.
Y es, en ese instante, que mi dolor de cabeza aumenta.
— Hola, tenemos reunión en cinco minutos.
— Sí ya mi secretaria me informo. – es todo lo que digo, camino hacia la salida, pero Ares se interpone en mi camino me toma de las caderas y aparisiona mi cuerpo contra la puerta. Respirando en mi cuello.
— Estás hermosa. – Me susurra.
— Gracias, ahora déjame salir.
Pero Ares párese no oí