— Puedes contar con mi hombro, cuando lo necesites, puedes contar con mis brazos, cuando necesites refugio en ellos. Todo yo, soy tuyo.
— También estaré para tí, cuando quieras hablar, desahogar todo ese peso que llevas.
Escucho atenta a sus palabras y decido que debo hacerlo, quiero contarle mi verdad, refugiarme en él, quiero que sepa todo.
Para así estar por fin sin tanto tormento, confiaré en él, y espero no arrepentirme.
Siento los latidos lentos del corazón de Ares, e llorado hasta sentir