— Soy tu amiga, no me pensabas decir que te casarías. – Vuelve a ignorar mis protestas.
— No me casare. – Digo irritada.
— Aún... – Dice Ares. Lo fulmino con la mirada. Voy hasta Lina dandole leves empujones para que salga.
— ¡Oye! Cuando me llames no vendré. – hace rabieta, y ruedo los ojos.
— Lina...
— Ya, ya me voy. Pero luego me contarás todo. – Dice, y sale riendo como demente.
— ¿Entonces...? – Me pregunta Ares.
— Claro que sí. – Respondo mirándolo.
— ¿Te e dicho lo hermosa que eres?
— Ho