65. Club nocturno (L2)
El automóvil se detuvo frente a un club privado, uno de los más exclusivos de la ciudad. Las luces de neón en tonos azul y púrpura reflejaban un ambiente elegante y discreto. Era un lugar donde las personas adineradas venían a olvidarse del mundo exterior, pero sin el bullicio de los bares comunes. El portero, reconociendo a Helios al instante, los dejó entrar sin hacer preguntas. El interior era cálido y sofisticado, decorado con cortinas de terciopelo, luces bajas y sutiles tonos dorados que