66. El desahogo (L2)
Herseis, finalmente, rompió en llanto. Lágrimas incontrolables comenzaron a correr por su rostro. El sonido de su sollozo llenó el espacio, ahogando la música suave de fondo y el murmullo lejano del club. Helios mantuvo la calma en el exterior, pero en su interior, algo se quebraba. Las barreras que había construido a lo largo de los años, los muros de acero que protegían su corazón, comenzaban a desmoronarse ante el sufrimiento de aquella mujer. Era como si su propio hielo se derritiera, hacie