63. La cafetería (L2)
Herseis apenas podía mantener su mirada en él, en ese joven hombre que la había salvado no solo una vez, sino dos. Primero de la lluvia y ahora de una muerte segura. Su cuerpo temblaba, y la vergüenza la invadía. No solo por haber sido sorprendida al borde del colapso, sino también por la impotencia de sentirse tan vulnerable frente a alguien que, hasta hace poco, solo era su jefe. La voz de Helios era suave, su presencia reconfortante de una manera que ella no entendía del todo.
—Mi joven seño