62. La luz (L2)
Herseis comenzó a caminar hacia la puerta, con sus pasos pesados, pero decididos. La cabeza le daba vueltas, el mundo se desdibujaba a su alrededor. Sentía que se ahogaba en la oscuridad de sus pensamientos, en el vacío que ahora ocupaba el lugar de sus esperanzas y sueños. No había nada para ella allí. No había amor, no había respeto, no había futuro. Todo lo que alguna vez había querido se había evaporado, dejándola con una sensación de pérdida tan profunda que apenas podía pensar con clarida