59. La incertidumbre (L2)
Herseis cerró el paraguas, lo saludó y vio como el auto del señor Helios desaparecía en la lluvia a través del cristal de la puerta del edificio. Así, con la bolsa que le había comprado se dirigió al ascensor y fue al piso de su apartamento. No sabía ni cómo habría llegado, si no fuera por él. De cierta manera era el único rastro de luz en su oscuridad e incertidumbre. Ese jovencito era su sol. Al ingresar, dejó la sombrilla y fue a la ducha. Cuando salió preparó el té que le había regalado.
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