60. La desolación (L2)
En los días siguientes, durmió en otra habitación, sin reclamarle a Edán que lo había visto con otra mujer y los hijos que tenían, ni tampoco le habló sobre la deuda en la que la había metido. Antes había sentido amor, dulzura y cariño por él. Ahora, solo sentía repudio, desapego y náuseas por él. Le había dado todo de ella, lo poco que tenía, y aun así la había traicionado. En una oportunidad pidió permiso en el banco y reunió a su suegra y sus cuñadas para que la acompañaran. Entonces, tocó l