58. El regreso
Hermes cerró los párpados y soltó un suspiro. El ruido del motor del avión, apagándose, le daba señal que ya había llegado. Bajó por las escaleras y el viento le refrescaba la piel. Vestía un traje de lino negro y un abrigo elegante le cubría la ropa. Los años lo habían convertido y su experiencia vivida, le habían otorgado un aura de seguridad y liderazgo, que era acompañado por las bellas facciones de su rostro y sus ojos azules. Se había convertido en un hombre atractivo, de porte distinguid