57. La llamada
Hermes bebió del vino en la copa con normalidad, y no distinguió nada extraña. Al contrario, tenía un buen sabor.
—¿En serio? —preguntó Hermes; las bebidas no era uno de sus hobbies preferidos.
—No es por presumir, pero soy especialista —dijo Marianne con confianza.
—Está bien, pero no le digas. Es un buen hombre y la intención es lo que cuenta.
—Sí, pero si quieres conocer de buenos vinos, podría enseñarte a degustarlos —comento ella, con astucia y haciéndole gestos agradables.
—¿Me propone en