21. La confesión de Hermes
Era domingo por la tarde. Hermes y Hela habían acordado recorrer cerca de la playa para visitar los muelles y sentir la salina brisa del mar. Se había colocado un pantalón jean gris, una camisa blanca de mangas largas, un saco azul marino sin abotonar, unos zapatos Oxford y un cinturón marrón. Se había arreglado su cabello castaño y se había juntado una gran cantidad de un nuevo perfume que había comprado. Esta vez había dejado guardado sus gafas antirreflejos dentro del saco. Una cuidada barba