190. El observador (TF)
Harold había seguido a esa hermosa mujer de cabello rojo, luego de lo sucedido con aquel muchacho rubio. Desde el estacionamiento la miró en la distancia como ella lloraba sin consuelo por haber sido rechazada por el hombre al que amaba. No sabía quién era, pero era la más hermosa, fuerte y valiente. Se había confesado y había aguantado hasta ahora. Se mantuvo allí, varios minutos. Ella se durmió al descubierto. ¿Cómo una mujer tan bella se emborrachaba y se quedaba dormida a la deriva? Llamó a