185. El consejo (TF)
A la mañana siguiente, los dos se trataron con normalidad, pero había una nueva seriedad y formalidad entre ellos. Se despidieron de palabra, esta vez sin beso.
Helios permanecía sentado en su amplia silla de cuero, su mirada perdida en la pared, como si estuviera viendo algo invisible que ocupaba cada rincón de su mente. La oficina, normalmente llena de energía y movimiento, se sentía densa y sombría, pues el silencio que Helios había mantenido hasta ese momento hablaba más que mil palabras. H