La habitación estaba bañada por la luz cálida de la tarde. Las ventanas abiertas dejaban entrar una brisa suave que movía apenas las cortinas, y el aroma de las flores frescas llenaba el ambiente con una delicadeza tranquila. Sobre una mesa cercana, Aylén acomodaba con cuidado unas rosas recién cortadas, ajustando cada tallo dentro del jarrón como si buscara que encajaran a la perfección.
Se tomó su tiempo.
Giraba ligeramente el jarrón, observando cómo los pétalos captaban la luz, cómo los colo