— Que todavía no conozco tus intenciones…
La frase había quedado colgada en el aire como una hoja afilada a punto de caer sobre Leo. una acusación teñida de la sospecha que aún la carcomía.
— Te prometo que no tengo ningunas, solo quiero una oportunidad, Sienna, una sola para demostrarte que no soy el hombre que crees que soy… — Contestó sin percatarse de la cercanía con la cama clínica de Ethan, y dejando la idea como una premonición unida a su destino, una verdad que aún no podía vislumbrar.