— ¡Vete! — fue lo último que Leonard Evans escuchó antes de desaparecer por la puerta.
Él bajó las escaleras totalmente contrariado consigo mismo, repitiéndose que debió esperar, que había sido una enorme equivocación ceder ante sus instintos y los de Randall, y que acababa de arruinarlo todo, cualquier posibilidad de acercamiento hacia Sienna se había esfumado, la había lanzado por la borda.
— ¡Vuelve ahí y arréglalo! — Randall le dijo hecho una furia — Debes marcarla si no quieres que otro se