Las horas fueron pasando y la cena había acabado en una conversación amena y muy productiva para madre e hija. No solo eran las palabras de Pamela hacia Aitana, sino el momento compartido entre ellas.
Aitana llegó al apartamento. Pero En todo el camino pensó la conversación que tuvo con su madre. Lo mucho que la ayudaba.
Su corazón no paraba de latir de emoción. Sentía tanta libertad de pensar en Lucas, y en las sensaciones que le hacía sentir, tocó sus labios recordando esos besos que se había