La ausencia había agudizado el anhelo. Los días sin el calor de sus cuerpos se habían vuelto interminables para ambos. Julián, con la complicidad de Lucas, había preparado una escapada romántica con su chica, sin importar que tuviera consecuencias, un refugio donde podrían reencontrarse y celebrar su amor.
Al llegar al lugar, Ámbar quedó maravillada. Una pequeña casa en la playa, rodeada del océano.
—Es perfecto —susurró Ámbar, abrazando a Julián por la cintura.
Julián la besó en la frente.
—Q