El sonido de los tacones de Ámbar, resonaban en el pasillo, cada paso como un tambor batiendo en el corazón de Julián. Él se encontraba sumergido en un mar de papeles, pero el sonido de su llegada lo sacó de su concentración al instante. Levantó la vista y su mundo se detuvo.
Allí estaba ella, radiante en un vestido que parecía hecho a medida para ella. El tejido se adhería a sus curvas, resaltando su belleza de una manera que lo dejaba sin aliento. Su cabello, siempre impecable, caía en cascad