El silencio reinó entre Aitana y Lucas, solo sus miradas decían lo mucho que lo habían disfrutado. Lucas tocó sus labios sin dejar de mirar a Aitana. Qué no supo qué decir y salió corriendo en busca de sus cosas.
Sorprendiendo a Ámbar y Julián, quienes preguntaban qué había pasado y ella no decía nada.
Su cerebro seguía procesando lo que había ocurrido y su cuerpo continuaba temblando. Sus pasos agigantados, con deseo de llegar rápido a su habitación y poder expresar de cualquier manera lo que