Alana estaba sonriendo, mientras Fran le daba un masaje en los pies y bebían té helado. Sus hijos correteaban alrededor del patio en el mediodía de un domingo. Eran una familia consolidada, lo tenían todo, pero eran felices con sencillez. Antes, les había tenido un poco de envidia; mi hermana nunca estuvo sola, pero ahora imaginaba que mi vida podía ser así al lado de Andrew.
Me estaba enamorando fuerte de él. Estas semanas habían sido intensas, trabajábamos en medio de un caso mediático juntos.