Denisse duerme sobre el pecho de su hermano, que también duerme, en la parte trasera del coche. Parecen dos inocentes niños después de haber pasado un día jugando juntos. Richard los observa a través del espejo feliz de que al fin se hayan callado. Su estómago todavía duele, la chica lo había obligado a subirse a uno de esos juegos de ferias y había terminado devolviendo el desayuno a la naturaleza, siempre había odiado esos estúpidos juegos.
Lleva una menta a su boca para limpiar el sabor del