Llegando al coche listos para entrar, Denisse oye una voz llamarla y voltea, era el inspector Valerios, la había seguido y por su respiración, a paso apurado. Ella cierra la puerta del auto de un tirón para acercarse a él. Con las manos cruzadas en posición defensiva avanza hacia el hombre, Richard aprovecha que se aleja para llamar a Carolina, pero no aparta la vista de su jefa.
—Quiero que sepa que no consentiré de ninguna forma el acoso policial —afirma Denisse centrándose en esos ojos dest