Un hombre de frondosa barba comparaba distintas marcas de afeitadoras, decidido a dar un giro radical a su apariencia. En el pasillo de los vegetales, una anciana apretaba unos tomates, buscando los que tuvieran la consistencia justa para comerlos por la tarde.
Frente a los anaqueles con juguetes, un niño brincaba con el ceño fruncido. Estaba dispuesto a hacerle un hoyo al suelo si su madre no le compraba el robot que repetía lo que uno decía. Había pensado en tantos mensajes para decirle que y