Alma miró la hora. No podía creer que se les hubiera hecho tan tarde. Lo que partió siendo una simple petición de Mónica de acompañarla a comprar unas cosas para Agustín terminó siendo un viaje a la ciudad.
Debió sospecharlo cuando pasaron de largo por la salida al pueblo, pero la mujer era su jefa, no podía negarse, mucho menos si se trataba de algo para el niño.
Tal vez por fin empezaría a apropiarse de su rol de madre. Aquello la emocionaba.
Luego, el recuerdo de estar enredada con su