Capitulo 87

Alekos se levantó apenas amaneció. Dakota había llorado durante varias horas hasta quedarse dormida.Luego de vestirse, pasó por la habitación de los gemelos. A esa hora los pequeños estaban despiertos, y así fue como los encontró. La enfermera alimentaba a su hija. Alekos miro a su hijo lo tomó en brazos; estaba más grande, más pesado. Lo acunó con fuerza… no podía separarse de ellos. Y entonces tomó una decisión.

Después de una hora bajó a desayunar. Se asomó a la ventana y, tal como había prometido Xandro, habían cerrado el acceso a la casa por la playa.

—Buen día, hijo. ¿No has podido dormir? —preguntó Stavros.—No, papá. No puedo dejarlos ir. Decirlo es fácil, pero no puedo… y sé que no se pueden quedar aquí. Tomé una decisión, papá.—Cuentas con todo mi apoyo. Sé que es la correcta.—No dejaré que Tristan me separe de mi mujer. Tampoco estaría tranquilo. Me iré con ellos. Le pediré a Eliot que se haga cargo de la empresa.—Estoy muy orgulloso de ti. Primero tu familia —dijo Stavros
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