Hipólita trajo champaña para todos. Stavros propuso un brindis.
—Hoy voy a proponer un brindis por la familia, por los nuevos integrantes, por los nuevos amigos —dijo señalando a Olivia y a Teresa—, por esta nueva generación que tantas satisfacciones me da —añadió mirando a sus cuatro nietos—.Por las nuevas oportunidades… hija amada, no veas tu pasado como un fracaso, velo como un aprendizaje y, sobre todo, como la oportunidad de escribir una nueva historia.Feliz cumpleaños, hijo. Cuando llegues a mi edad te darás cuenta de que, al final, lo más importante es la familia; los amigos son nuestro mayor tesoro.Salud —concluyó Stavros.
Durante la cena charlaron animadamente. Luego, Hipólita trajo el pastel con treinta y nueve velitas. Alekos sonrió.
—Si la idea era hacerme sentir viejo, lo lograron —bromeó.Dakota le sonrió.Después de cantarle el “feliz cumpleaños”, con ayuda de Irina, Alekos apagó todas las velas.
Todos se fueron a descansar. Alekos ayudó a su esposa a subir las escale