El amanecer apenas comenzaba a asomarse por el horizonte cuando Iván y Samuel regresaron al refugio temporal en el que se habían instalado. La conversación con Elisa había sido una de las más difíciles de su vida, pero también había puesto en marcha una serie de acciones que no podían esperar más. La verdad estaba ahora sobre la mesa, y aunque la incertidumbre seguía rondando, al menos sabían lo que tenían que hacer.
Samuel, al igual que Iván, estaba exhausto. Había sido una noche de emociones