La noche había caído sobre la ciudad, pero dentro del pequeño hotel, el aire era denso, cargado de una tensión palpable. Iván, con el rostro serio, observaba a Elisa mientras su mente intentaba procesar todo lo que había sucedido. El tiempo parecía ralentizarse, como si las horas estuvieran jugando en su contra, esperando a que tomara una decisión irreversible.
Elisa había cerrado la puerta tras ellos, pero el silencio seguía presente, pesado, incomodando a Iván y a Samuel por igual. Elisa, aún