El resplandor tenue de las luces a lo largo del pasillo no lograba disipar la inquietante oscuridad que envolvía la finca. Iván no dejaba de observar a la mujer frente a él, con su rostro marcado por la angustia y sus ojos llenos de una mezcla de miedo y desesperación. La escena era desconcertante. Hasta ese momento, su única preocupación había sido Montalvo, pero ahora esa mujer, desconocida y aparentemente indefensa, había irrumpido en el cuadro, sumando más preguntas que respuestas.
La figur