El reloj de la mansión Montalvo, como una pieza en el juego de ajedrez, marcaba el paso del tiempo con cada tic que resonaba en la sala. La atmósfera era densa, pesada, como si el destino estuviera observando y esperando a que el siguiente movimiento se hiciera. Iván había colocado sobre la mesa los papeles que contenían la verdad, una verdad que Esteban Montalvo había intentado esconder por años. La luz tenue de las lámparas del salón reflejaba una claridad fría, que parecía desnudar las sombr