Natalia salió de la sala sin mirar atrás, las puertas del gran salón se cerraron detrás de ella con un golpe sordo, como si un capítulo de su vida se hubiera sellado de forma irreversible. El eco de sus propios pasos resonaba en el pasillo largo y oscuro, mientras se dirigía hacia las escaleras. Podía sentir la adrenalina recorriendo su cuerpo, el pulso acelerado, la respiración aún irregular. Había liberado una verdad que le ardía en el pecho desde hacía años, pero la sensación de alivio era m