44. ¿VISIONES O ALGO MÁS?
Dolores luchaba por levantarme, pero mi cuerpo seguía siendo un manojo de temblores incontrolables. Cada músculo parecía conspirar en mi contra, mi mente seguía sumida en el caos del terror que había experimentado. Apenas lograba articular palabras coherentes, mi boca emitía sonidos entrecortados y sin sentido. Finalmente, con su persistencia, Dolores logró sentarme en una silla, sosteniéndome con su firmeza maternal.
Un vaso de agua fría se convirtió en una orden tácita, obligándome a beber a