225. ENFERMA
Me quedé asombrada de los consejos que me daba la señora que apenas me conocía, sin embargo eran muy certeros y me sonaban muy honestos. Salimos de la habitación, el capitán me estaba esperando en la parte de afuera, aunque no tomé su brazo. Seguí acompañada de la dama que no se despegaba de mí y eso me agradaba sobremanera, porque me hacía sentir de alguna manera segura.
Al llegar en la primera planta me encontré con la Madre Superiora que me miró de una manera, como pidiéndome disculpas.