198. EL PUEBLO.
A pesar que el día era oscuro, la alegría y felicidad que desbordaban los niños, y hasta las monjitas, hacíamos que lo pasáramos por alto. Al salir por el portón principal, ya se encontraban listos tres carruajes, que ocupamos todos llenos de felicidad. Los niños grandes van solo en uno de ellos, las hermanas con los más pequeños en el otro y las demás con nosotros.
El camino realmente hasta el pueblo es hermoso, comenzando por la arboleda de palmas reales que da entrada y salida a nuestra