199. REGRESO
De esa manera, en que las incitaba a tomar de todo lo que les hacía falta, nos entretuvimos más de una hora en la segunda planta, comprando todo lo que queríamos sin preocuparnos de nada. Volvimos a bajar y fuimos directo al área de los niños. Llevándolos a todos con nosotros, dónde volvimos a demorarnos más de dos horas.
Reía satisfecha y por primera vez en mi vida desde que había recibido la herencia maldita, sentí que servía para algo. Mi abuela dijo que la utilizara en otros, eso hag