Después de varios días de ausencia, volver a cruzar las puertas de Echeverría Group Technologies fue una sensación extraña para Sebastián.
No porque aquel lugar le resultara desconocido.
Al contrario.
Aquel edificio había sido prácticamente una extensión de su vida durante los últimos años. Había pasado incontables horas entre esas paredes, había participado en reuniones interminables, había tomado decisiones que afectaban a miles de empleados y había aprendido desde muy joven que, en ese mundo