La reunión comenzó pocos minutos después y, aunque Sebastián había participado en cientos de juntas dentro de Echeverría Group Technologies, aquella tenía un peso completamente diferente.
No era simplemente revisar informes financieros, aprobar nuevas inversiones o analizar los proyectos que definirían el crecimiento de la compañía durante los próximos años.
Era la primera vez que ocupaba la cabecera de aquella mesa como el hombre que tendría la última palabra.
Y eso no había pasado desapercibi