El agente inmobiliario que Sebastián había contactado ya las esperaba cuando llegaron al primer edificio. Juliana había imaginado que la situación sería incómoda, que las mirarían de cierta manera al notar que no eran como los clientes habituales que buscaban apartamentos en aquella zona, pero ocurrió exactamente lo contrario. El hombre las recibió con una sonrisa amable, les explicó cada detalle de las propiedades y se aseguró de responder todas las preguntas que Amanda hacía con entusiasmo, y