El resto del día transcurrió entre cajas abiertas, muebles por acomodar y pequeñas decisiones que, para cualquiera, habrían parecido insignificantes, pero que para Juliana representaban el comienzo de una vida completamente distinta.
Amanda no había dejado de sonreír desde que cruzaron la puerta del apartamento.
Iba de una habitación a otra imaginando dónde colocaría sus libros, dónde pondría los pósteres de BTS que durante años había tenido guardados porque nunca había habido una pared que rea