Los policías tardaron casi una hora más en terminar de revisar el lugar. Entrevistaron a profesores, padres de familia, al personal de seguridad y a cualquier persona que pudiera haber visto algo. También solicitaron las grabaciones de las cámaras del colegio y de los negocios cercanos.
Cuando terminaron, uno de los detectives se acercó a Juliana.
—Señorita Ríos, por ahora ya no podemos hacer más aquí.
Ella levantó la vista de inmediato.
—¿Van a encontrarla?
—Estamos haciendo todo lo posible. Y