Sebastián permaneció inmóvil durante varios segundos, y sin poder evitarlo, las palabras de su padre seguían resonando en su cabeza. En un principio, había querido pensar que cuando Héctor habló esa mañana, se refería a mover contactos para presionar y convencerla de alguna manera. Nunca, ni en sus pensamientos más delirantes, llegó a pensar en una posibilidad tan oscura como secuestrar a la hermanita de Juliana.
Posa la mirada sobre ella, y la observa. Ella estaba sentada en el sofá del despac