Sebastián tocó la puerta del cuarto donde Juliana se había quedado aquella noche.
Ella no estaba durmiendo.
¿Cómo podría hacerlo?
Cada minuto que pasaba sentía que el peso de la incertidumbre se hacía más grande. Había intentado cerrar los ojos varias veces, pero la imagen de Amanda seguía apareciendo en su mente una y otra vez, recordándole que su hermanita continuaba lejos de ella y que todavía no sabía qué podía ocurrir.
Por eso, cuando escuchó los golpes en la puerta, se incorporó de inmed