19.
Habían hecho el amor otra vez más esa noche, y Axel cayó tan profundamente dormido que Myra se vio obligada a esperar para hablar con él al siguiente día, pero cuando llegó la mañana otra incomodidad le llenaba el pensamiento.
—No nos protegimos —le dijo ella después de que él le diera el beso de buenos días.
—Tontita —le contestó él entre dormido —Sabes que los lobos no nos contagiamos de enfermedades de transmisión sexual, y la época de celo comienza en varias semanas —Myra asintió y luego se